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Y ahora, ¿qué?

Y ahora, ¿qué?¿Qué es lo que tenemos que hacer, pensar, creer?¿Qué otras no tan sutiles formas de manipulación vamos a tener que aguantar estoica y con resignación cristiana?¿Cuál será la próxima metedura de pata de los políticos, de los psicópatas que no están ni encerrados y fuera de control que manejan este mundo, que joden la educación y la sanidad, esos intermediarios que se lo llevan calentito, mientras generan miseria, hambre, ignorancia entre los que se trabajan la tierra, los libros, la música... y se llevan una desproporcionada e injusta parte de su trabajo?¿Hasta cuándo vamos a seguir manteniendo esta situación  tan terriblemente injusta?Ah, ¿y para cuándo la justicia política, social y económica que pagamos con nuestros impuestos?Porque, que yo sepa, aquí nadie pisa este suelo gratis, ni bebe de una fuente gratis, ni respira esta contaminación gratis, ni se para en los semáforos gratis. Me parece tan bien pagar impuestos y cumplir con esas obligaciones, como recibir a cambio la calidad y la cantidad que pagas.

Me entero de que presidentes y gestores de grandes multinacionales, políticos y demás, se gastan el erario público en fiestorras, en cocaína, en viajes a todo trapo o en celebrar la puesta de largo de su hijita de 15 años con 200.000.000 de las antiguas pesetas del erario público.

Occidente se muere de exceso y el resto se muere de hambre y de sida, pero compran armas para defensa y firman contratos que no saben ni lo que dice. Aquí la gente tiene la conciencia cada vez más sedada, consumiendo compulsivamente, enganchada al cibersexo, al botellón, al pastilleo.

La gente no para de correr, de pisar al otro, de hacer verdaderos esfuerzos por no pisar o ser pisado, de gritarle, de pegarle, de presionarle para que dé más, mientras se le paga menos, es decir, se les "rentabiliza". Las hipotecas y comprar miles de cosas inútiles que, al final, no usas porque no te sirven de nada. Las arrinconas por ahí y te vuelves a gastar la pasta en el puto último modelo: lo mismo, pero un poquito más, una mezquina y miserable pizca de novedad rentable para los pocos de siempre, cada vez más ricos, y un gran esfuerzo económico para los bolsillos. ¡Hay que tener lo último!¡Hay que estar a la moda!

Mientras los niños y las niñas de los países donde es barato fabricar, donde todo es más rentable, son explotados como esclavos.

Un gran directivo de Nike dice que no es lo mismo un niño de la India o de África que uno de Madrid o Helsinky. El señor Rouco Varela dice que la culpa del maltrato a las mujeres las tienen ellas, que son muy malas. La iglesia no permite a las mujeres ocupar puestos de responsabilidad y, encima, están hasta la bola de homosexualidad intelectual y, a saber qué otra:  abusos, pederastia, apropiaciones indebidas porque si no dios-te-catiga-y-te-mada-al-infierno. Llevan usando esa droga que tan bien conocen y que les ha servido para perpetuarse este último par de milenios: el miedo y el placer. Doblegar la conciencia que está en manos de...¿qué dios?

Aznar nos mete en una guerra que no queríamos, junto con sus amiguitos Bush y Blair. Son responsables, en mi opinión, de la muerte, la miseria y el hambre de cientos de miles de seres humanos. Y no están en la cárcel. Ni si quiera han ido a juicio en nuestro bienamado estado de derecho y del bienestar.

La sociedad, la totalidad de la sociedad, desmembrada, rota, dividida, estresada, frustrada, empujada a la competitividad, a las prisas, a la violencia y la crueldad, por ahora, es la que educa. Brotan enfermedades mentales a mansalva por no poder pagarse un piso, por no poder comprarse el último modelo, ponerse tetas y labios con 13 años, y se deprimen y se frustran mietras ahí al lado se mueren de hambre, mientras corruptos psicópatas se meten sus pingües beneficios en el bolsillo y "limpian" dinero de la prostitución, de la trata de blancas o negras, de niñas, de las armas, de la droga.

Secretan información,  la manipulan. Se olvidan los atentandos y sus consecuencias, ningunean a las víctimas que somos todos en manos de estos cabrones, nos dejan indefensos ante los asesinos más crueles de la historia que siguen impunes y no tenemos derecho ni al pataleo. Ya no se sabe nada de la gigantescas cantidades de pasta de lo del caso de Málaga donde, entre otros, el dictador Pinochet impuesto por el gobierno USA limpiaba su dinerito. PP y PSOE son compinches y marionetas de las grandes multinacionales, de las grandes dictaduras, de las grandes injusticias.

No se puede creer en nada, en nadie. Y me da en la punta de la nariz que algo no va bien. Más de un cuarto de siglo en la enseñanza me han hecho reflexionar hasta qué punto la ignorancia está detrás de todo mal, de toda injusticia.

No interesa la cultura que no sea la "políticamente correcta". No interesa que, en mis clases, yo haga un esfuerzo por hacer que mis frágiles y vulnerables alumnos aprendan a PENSAR, a desarrollar ese ESPÍRITU CRÍTICO (que se ha convertido en ignorantes, de los que no saben, no quieren saber y sólo le importa lo suyo, a-los-demás-que-les-dén) que da lugar y tiempo a querer ser mejores personas, más saludables, más solidarias con la vecina, más intolerante cuando se elucida un atisbo de injusticia, de esa que nos hace perder otro poco de la poca humanidad que nos queda.

Animales capaces de autodeterminarnos somos. Y también el único bicho capaz de torturar y torturarse.

Aprendemos de una caricia, de una sonrisa. Aprendemos, como los grandes simios, en un 95% de todo un lenguaje que es no-verbal, con el ejemplo de los seres cercanos y los que no lo son tanto. Y las palabras tienen tantos filos y están tan manoseadas y ajadas que, ni envueltas en papel de regalo, dejan de ser una mierda en boca del subnormal que se sube a un estrado a vomitar tautologías u otra sarta de mentiras que ni él/élla se creen (lo dicen no-verbalmente, escondiendo o cruzando las manos o los pies, disimulando las eses, vaciando la mirada, la voz, etc).

El conocimiento es uno pero se fragmenta, como la conciencia. Es una ancestral estrategia militar: divide y vencerás. Y nos han dividido por dentro y por fuera. Nos dejan indiferentes e indefensos ante las atrocidades, ante las barbaridades que hacen y dicen cada día. Y no pasa nada. Se tapa, se limpia, se habla de otra cosa y hala, a tragar programas de telebasura la mayor parte del tiempo o a ver operación triunfo, viendo cómo se aplica el último berrido pedagógico en engañar a la gente, en convencer a la gente de que, algo tan sublime y terapéutico como la música y el complejísimo y largo dominio instrumental, requiera de unas pocas semanas para conseguir ¿qué triunfo?. ¿Dónde están los triunfitos de las anteriores ediciones?Os engañan como idiotas, joder. Y os tiráis en la tele observando impertérritos, devorando ansiosos otra bandeja de palomitas marca acme (cuya publicidad pagará otra guerra de los señores para quedarse una vez más con lo que no es suyo) cómo se engaña a la gente con la mediocridad, con la mezquindad, con la miseria que genera la rentabilidad: usad y tirad.

"Las prisas generan violencia y crueldad", decía el Marina. Para mí las prisas son como la rentabilidad: Matan.

¿Y ahora qué? Qué pasará con esa conciencia callada de siglos, de guerras amante. No nos podemos quitar de encima, por imperativo biológico, la agresividad. Pero sí que podemos canalizarla. Eso ya se sabía desde los tiempos de Matusalén. Y la ciencia, que úlitmamente corrobora y refuta, demuestra que es perfectamente canalizable a través de la expresión artística, de la música, del teatro, de la poesía, de la pintura o la escultura. Para eso hace falta toda una vida entera.

"Me limito a llamar la atención sobre el hecho de que la belleza es el único maestro, fuera de la tortura" dijo Bernard Schaw. ¿Y qué si lo dijo?. Hoy ya no importa nada porque el fundamentalismo y las posturas extremas están de moda y todo el mundo tiene que estar a la moda. No hacer nada es una forma más de fundamentalismo. Y nos quejamos, como en la edad media, de los moros o de los negros.

No tengo ni idea de qué va a pasar, pero algo me dice que las cosas no mejoraránde aquí a un plazo corto. Las conciencias están como calladas de siglos y ya no aman las guerras metafóricas que nos hacen querer ser mejores personas.

Cada vez que me acuerdo de lo que le pasó a la gente antes de ayer, en 1789, y redactaron los resultados del sangriento e histórico acontecimiento, se me ponen los pelos como escarpias, al ver cómo las palabras se han quedado en agua de borrajas, en papel mojado, en deberes, derechos y obligaciones que no nos han acercado lo suficiente, al menos un poquito a la DIGNIDAD, que era de las cosas más básicas que se podían concluir después de una lectura. Pero da igual; la gente tampoco sabe leer ni quieren aprender.

Hoy la dignidad política, social, económica y cultural sigue siendo como bastante improblable y difícil. Y mientras que la FELICIDAD SIGUE SIENDO GRATIS, o casi, seguimos insistiendo en la rentabilidad y la competitividad.

Desde luego, la felicidad no cuesta lo que quieren hacernos creer, manipulando todos y cada uno de nuestros cinco sentidos.

¿Y ahora, qué?¿Eh?

05/09/05 en Weblogs | Enlace permanente | Comentarios (0) | TrackBack (0)